Manuela Garín: lucidez y ciencia
Sábado 11 de enero de 2014 | Rosaura Ruiz | El Universal | 00:00

Con lucidez, alegría y una memoria proverbial Manuela Garín cumplió un siglo de edad este 1 de enero. Así queda de manifiesto en la exquisita entrevista que Blanche Petriche recientemente le ha realizado (La Jornada 2 de enero). Pero estas no son las únicas razones por las que me resulta gustoso rendirle homenaje y felicitarla, sino, y ante todo, por su ejemplar personalidad apasionada, solidaria y de profundas convicciones, así como por su vida dedicada a lo que más ha amado: las matemáticas, la enseñanza, su familia y cumplir cabalmente sus propósitos y metas.

Manuela es una precursora de las mujeres científicas en México y una académica que contribuyó a modernizar la enseñanza de las matemáticas en nuestro país; fundadora del Instituto de Geofísica de la UNAM y de la Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora; y querida profesora de múltiples generaciones de alumnos de muy diversas instituciones. También, su prolífica vida la llevó a ser integrante del Partido Comunista en tiempos de Lázaro Cárdenas, maestra emérita de la UNAM desde 1990, bisabuela de nueve y a establecer un feliz matrimonio de 64 años con Raúl Álvarez, del cual nacieron dos hijos, Raúl y Tania (los que los conocemos sabemos que Raúl fue el más importante y respetado líder del movimiento del 68 y que Tania es una estupenda bailarina y maestra de ballet).

Manuela llega a México con su madre y hermanos en 1932 proveniente de Cuba y desde ese año comienza a tejer una historia llena de éxitos y variopintos sucesos que se entrecruzan con los más importantes eventos de la historia moderna nacional. Su espíritu valiente y emprendedor la llevó a ser, en 1937, estudiante de la primera generación de lo que hoy es la Facultad de Ciencias de la UNAM (entonces ubicada en el Palacio de Minería). En una época en la que el patriarcado imperaba, Manuela continuó su carrera profesional y participó activamente de la vida académica hasta convertirse en una universitaria investida con los más altos reconocimientos por su excelencia.

Destacada estudiante y apasionada del basquetbol, Manuela no se dejaba de las agresiones de sus compañeros, mayoritariamente hombres estudiantes de ingeniería (aunque no todos eran groseros e irrespetuosos, pues al final se casó con un egresado de su Facultad). En la biografía Manuela Garín. Saber/Contar, escrita por su amigo Manuel Diego se cuenta que ante la crítica, a ella y a la otra mujer de su generación, de que era “machetera” por acreditar todas sus materias sin falta, respondía: “Que seas un vago igual que todos los alumnos de la Facultad a nosotras no nos interesa porque nosotras sí venimos a estudiar”. Manuela y Enriqueta González Baz fueron las primeras en terminar la carrera de Matemáticas.

Manuela y el ingeniero Álvarez vivieron en varios estados de la república, pero la búsqueda de mayor estabilidad para sus hijos y la indiscutible vocación de Manuela por la enseñanza de las matemáticas hizo que la pareja volviera a la Ciudad de México y que ella regresara a su querida UNAM. Manuela siempre ha sostenido que el aprendizaje de las matemáticas contribuye a formar individuos capaces de hacer razonamientos lógicos, cosa que para ella es la esencia de las matemáticas pues, nos dice, “puedes olvidar por completo la matemática, pero la enseñanza de hacer cadenas de razonamiento, eso te queda para siempre y lo aplicas a todo porque eso es ya una forma de pensar”. Manuel Diego nos dice en su biografía: “Ella encontró en la docencia su particular forma de militancia política”, enseñar a razonar a los niños y jóvenes mexicanos para que no se dejen engañar.

Con mucho cariño para toda la familia Álvarez Garín.

Directora de la Facultad de Ciencias de la UNAM

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