La calle, los maestros y Mancera
Miércoles 18 de septiembre de 2013 | Miguel Barbosa Huerta | El Universal | 00:00

El jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, entregó su primer informe de gobierno en medio de una polémica desatada por la intervención de la Policía Federal en la desocupación de la CNTE de la plancha del Zócalo, el pasado viernes 13 de septiembre.

Algunas voces consideran que este hecho fue un fracaso del gobierno capitalino, porque por primera ocasión, desde 1997 cuando el PRD ganó la ciudad, fuerzas federales desplegaron un operativo de estas magnitudes en el Centro Histórico. Ante los acontecimientos convienen varias precisiones. Primero. El conflicto está ubicado en el ámbito federal. Se trata de la oposición por medio de las movilizaciones de un sector del magisterio a las reformas educativas que el gobierno federal envió al Congreso y que éste aprobó en semanas recientes.

El gobierno de la ciudad no puede solucionar ninguna de las demandas de la CNTE, simple y sencillamente porque escapan a su competencia. Puede servir, como lo ha hecho, de puente para el diálogo entre las posiciones confrontadas.

Segundo. La ciudad de México es la capital de la República, sede de los Poderes federales y epicentro de la vida política, cultural y social, y una de las grandes metrópolis del mundo. Cualquier afectación a su cotidianidad se convierte en un problema nacional, por lo cual las movilizaciones de la CNTE afectan la percepción nacional del gobierno de la capital.

¿Qué podía hacer el jefe de Gobierno para evitar el operativo de las fuerzas federales? Dos posibilidades: con los cuerpos de seguridad del Distrito Federal trasladar por la fuerza a los profesores a otra plaza o ser mediador entre las partes. El jefe de Gobierno actuó con responsabilidad y prudencia. Como él mismo lo ha mencionado: no es y no será represor de la protesta social.

Han pasado nueve meses desde que Mancera asumió la jefatura de Gobierno del DF, tiempo en que ha tenido que enfrentar con gran capacidad los inmensos problemas de nuestra ciudad. Asumió el cargo con doble responsabilidad. Por una parte, responder a las expectativas de la ciudadanía que masivamente voto por él en las elecciones del año pasado y, por la otra, dar continuidad y un nuevo rostro al proyecto perredista y de izquierda moderna en la ciudad de México.

Respecto al conflicto magisterial, debe señalarse que el uso de la fuerza pública puede momentáneamente contener la protesta social, pero no resuelve el problema. Urge sacar de la calle el conflicto con el magisterio, el cual debe resolverse dentro de las instituciones democráticas, las que tendrán que hacer un esfuerzo excepcional para abrirse al diálogo con la sociedad. La confrontación sólo endurecerá la protesta y la ampliará. La flexibilidad de las instituciones, en cambio, disminuirá el conflicto en las calles y en las plazas.

Las imágenes del viernes dejarán huella permanente de la incapacidad para resolver los conflictos por la vía del diálogo; hace mal el gobierno federal al ufanarse sobre lo que ellos califican como operativo exitoso, para este caso hasta este momento la política fracasó. Los maestros inconformes deberán encontrar formas libres de manifestarse que no obstruyan la convivencia social, ni en el Distrito Federal ni en cualquier lugar del país, y que sobre todo, garanticen la impartición de clases a las alumnas y alumnos de México.

Gobierno federal y magisterio deberán restablecer mesas de diálogo en las que participen los secretarios de Gobernación y Educación, los secretarios generales de todas las secciones de esta organización sindical, y en la que se incorporen representantes del Congreso de la Unión.

 

Coordinador del PRD en el Senado

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